No es la heroína, que te convierte en un zombi. No es el porro, que te relaja y te inyecta los ojos en sangre. La coca es la droga performativa. Con la coca puedes hacer cualquier cosa. Antes de que te haga estallar el corazón, antes de que el cerebro se te haga papilla, antes de que el pene se te quede fláccido para siempre, antes de que el estómago se te convierta en una llaga supurante, antes de todo eso trabajarás más, te divertirás más, follarás más. La coca es la respuesta exhaustiva a la necesidad más apremiante de la ética actual: la falta de límites. Con la coca vivirás más. Te comunicarás más, primer mandamiento de la vida moderna. Cuanto más te comunicas más feliz eres, cuanto más te comunicas más disfrutas, cuanto más te comunicas más comercias en sentimientos, más vendes, vendes más de cualquier cosa.