Para decidir esto debemos comprender al cliente; debemos mirar al mundo desde su propia perspectiva. ¿Cuáles son sus hábitos? ¿Cómo se comportan? ¿Cuáles son sus preferencias? ¿Quiénes son sus amigos? ¿En quién confían? ¿A quién creen? Preguntémosles… Como resultado, llegamos a la conclusión de que el medio más adecuado para transmitir aquél mensaje era un anuncio en una de las revistas de moda y estilo de vida que estas señoras suelen leer. Estas revistas encajaban con su propia imagen y preferencias. Por lo tanto, habiendo considerado el producto, habiendo identificado su mercado y habiendo creado un mensaje, concluimos que el mejor medio para transmitirlo era un anuncio o un artículo editorial en una de aquellas revistas.