Elogio del fracaso trabaja con una definición del fracaso evolutiva y ciertamente amplia. Sea lo que sea el éxito o buen suceso, por lo general entraña una «sucesión» de estados o acontecimientos (la palabra deriva del latín succedere, es decir, suceder, llegar después). Cuando algo fracasa, no tiene lugar la sucesión y aparece una sensación de vacío. Fracaso es lo que experimentamos como desconexión, interrupción o desarreglo en el curso de nuestra interacción organizada con el mundo y los demás, cuando algo deja de ser, o de funcionar, o de ocurrir como se esperaba. Conforme nos movemos por nuestros círculos del fracaso –o de manera directa, como una terrible experiencia personal, o de manera indirecta, mediante la imaginación y la contemplación–, acabamos conociendo de manera creciente esta desconexión, esta interrupción, este desarreglo. Y tal estado es el mejor punto de partida para un viaje hacia el autoconocimiento