Pero entonces te das cuenta de que los olvidados no están por ningún sitio, los medios los han escondido para que no los veas, las prisiones y los psiquiátricos los tienen encerrados, y crees que eres el único que se está volviendo loco, cuando la verdad es que hay muchos como tú, atrapados en este mundo supuestamente libre donde todo es trabajar y dormir y putos bizcochos hasta el infinito.