SILENCIO
Bajo el sauce
el río apenas se desliza.
Sólo unas cuantas hojas sobre la superficie
delatan movimiento.
Tu silencio me ronda.
Leo en los augurios de este tiempo
como en castañas que salen intactas del fuego
el lugar y la hora, el rumbo fijo.
Tu silencio me embriaga.
Quedan sobre un muro
las nervaduras rojizas de la enredadera
Sus hojas se apilan en el suelo
como placas de bronce.
Tu silencio me invade,
me despoja completamente de mí misma.
Y en la raíz de ese instante
palabra y pensamiento,
pensamiento y deseo se vuelven uno,
se hunden en tu silencio.
Río Iowa, 1981