El miércoles es por encima de todo el día de Mercurio. Ese planetita caótico y apresurado que rige mi signo, Virgo, y estoy a menudo a merced de su trayectoria por el sistema solar. En cuanto está retrógrado, como ahora mismo, todo se complica: problemas de comunicación, cuestionamientos, emotividad exacerbada. Odio el miércoles y odio Mercurio.