Cuando te enfrentas a un exceso de tareas, es fácil asumir que la única solución pasa por aprovechar mejor el tiempo, ser más eficiente, esforzarte más o trabajar más horas —como si fueras una máquina en la Revolución Industrial—, en lugar de preguntarte si no será que lo que se exige de ti es poco razonable. Empieza a tentarte la idea de hacer varias cosas a la vez, es decir, de utilizar la misma porción de tiempo para dos tareas, como observó, y fue uno de los primeros en hacerlo, el filósofo alemán Friedrich Nietzsche: «Acabas pensando con el reloj en la mano —se lamentaba en un ensayo de 1887—, incluso durante la comida del mediodía, mientras lees las últimas noticias sobre la bolsa».