Dedicación. No dejan de crear, aunque su trabajo acabe en la pared de una galería, en un escenario, en una novela o en el cubo de la basura. Siguen creando todos los días.
Tiempo. Se buscan el tiempo y el espacio para ser creativos. No ponen su trabajo creativo en último lugar de su lista de prioridades. Ser creativos es su prioridad.
Confianza. Muchos profesionales de éxito confían en esa vocecilla. Cuando les habla, saben que lo más probable es que estén en un camino equivocado. Tras años de trabajar juntos, se han hecho amigos, amigos que disienten de vez en cuando, pero que en definitiva tienen el mismo objetivo: ¡crear cosas geniales!