Oí entonces una voz semejante al trueno. Me acerqué… y la visión me dirigió estas palabras: “Yo soy idéntico a ti, y tú eres idéntico a mí; donde tú estás, estoy yo, y estoy en todas las cosas; cuando tú lo deseas, tú me recibes, pero al recibirme a mí, te recibes a ti mismo”