Quiero dar brevemente las gracias a varias personas que me han ayudado en esta aventura.
En primer lugar, a mi amiga Carolina Fentanes, que de todos ha sido la que más cerca ha estado y la que más apoyo me ha dado. Y a su marido, Toño, que fue el primer lector de este libro. ¡Su entusiasmo me animó mucho a seguir!
En segundo lugar, a Charo González y Jorge Hayes, que me dieron consejos claves para mejorar la primera versión. También a Fátima Álvarez, que con su visión filosófica me aportó muchas mejoras. De manera similar, a Luisa López, otra filósofa que leyó el libro con gusto.
A Yeshua López, que me dio su punto de vista joven y fresco. Además, a mi amiga Lourdes Márquez, que es escritora y que hizo una lectura correctiva que me sirvió de mucho