Frida Cartas

  • Mayefez uma citaçãoano passado
    Va también para mis amigas las parias, los delincuentes que escaparon de la cárcel del género, las prófugas del sistema, las anormales, las llamadas enfermas, las que destruyen la lógica y la «naturaleza» de este mundo, a todas y cada una de ellas extiendo mi mano llena de pólvora por el único y gran fin de resistir y vivir felices auténticas.
  • Mayefez uma citaçãoano passado
    Yo, mariposa ajena a la modernidad, a la posmodernidad, a la normalidad. Oblicua. Bizca. Silvestre. Artesanal.

    Susy Shock.
  • Mayefez uma citaçãohá 2 anos
    Dentro del contexto mexicano, en años recientes comenzó a llamarse bullying a las violencias contra niños y niñas en los espacios escolares, cayendo una vez más en la generalización al nombrar y visibilizar las violencias. Si analizamos en concreto esta modalidad llamada bullying, de fondo y forma no es otra cosa que violencia de género, de esa que castiga, minimiza o ridiculiza lo femenino, puesto que los niños que han presentado agresiones psicológicas, verbales y físicas son aquellos que no cumplen el mandato cultural y social de lo que “debe ser” un hombre. Por ejemplo: los niños no masculinos (femeninos o introvertidos) u otras identidades que atraviesan la categoría de género, como la etnia (alumnos provenientes de comunidades indígenas), la clase (vulnerabilidad económica, marginación), la religión (testigos de Jehová, etc.), los niños gordos que no son Ken, entre otros.

    En el caso de las niñas, las violentadas son quienes no representan el ideal de belleza (las no “estéticas”, no rubias, no blancas), no femeninas (masculinizadas, extrovertidas), y también las relacionadas con una etnia, clase y religión, o las niñas un poco gordas que no son muñecas.

    De modo que no cumplir estos mandatos de género es, de fondo y forma, un castigo social a las ideas culturales del “ser hombre” y “ser mujer”, atravesadas por las intersecciones
    correspondientes, que se potencian y hacen presentes en el aula escolar, porque es ahí donde converge a manera de espacio público y político la población infantil.

    En ese sentido, no se violenta al niño conquistador, masculino, rudo, rico, blanco, güerito; ni a la niña guapa, rubia, con ojos de color, delgada y princesa. Por el contrario, ellos son los y las populares. Son quienes encantan y fascinan en el statu quo educador, y que a su vez representan “la buena crianza” de las familias; la excelencia por antonomasia de la nor(mal)idad. Porque son niños bien y se ven bien.
  • Mayefez uma citaçãohá 2 anos
    Lo que quiero decir es que no hay una generalidad de violencias bajo el nombre del pomposo y protocolario bullying, sino una especificidad piramidal y concreta que recae una vez más en la misoginia, el machismo, el desprecio a la feminidad, el ser mujer o en la idea de no ser un verdadero hombre. No se trata entonces de agredir por agredir, sino
    que lleva implícito un premio o un castigo, vía los agentes sociales que finalmente somos todas y cada una de las personas en este reforzamiento patriarcal, cultural y hegemónico colonial, que tiene que ver con la reproducción social del género.
  • Mayefez uma citaçãohá 2 anos
    Basta echar un vistazo en las notas periodísticas sobre los afamados casos de bullying que se precian de serlo: no hay más que vil violencia de género, real y clara, concreta y latente. Y los agentes sociales que la ejercen son otros niños, otras niñas, son los y las docentes, son los trabajadores de las escuelas (que además esconden otras violencias como violaciones y abusos sexuales, relacionados con el sexo y los genitales, pero ese es otro tema).

    Parece entonces que bajo el rimbombante mote de bullying, que ha marcado la pauta de quienes dicen estar muy preocupados por la violencia infantil, y hasta indignados por los derechos humanos de niñas y niños, hemos vuelto a equiparar que la violencia es la misma y es igual para todas y todos, cuando las circunstancias y las realidades, si las analizamos con detenimiento y más atención, conllevan una problemática estructural que no hemos podido frenar, y mucho menos resolver en lo particular.
  • Mayefez uma citaçãohá 2 anos
    Comenzar por llamar a las cosas por su nombre y señalarlas como son, desde su raíz, puede ser un gran paso y una excelente detonación antipatriarcal contra la violencia de género en las escuelas, espacios y aulas de niños y niñas (que también son ciudadanía, actores políticos y sujetos de derechos). Hay que reconocer que estas violencias no son bullying sino machismo, misoginia y un profundo desprecio social por quienes no llenan los estándares
    y mandatos de género, tan enfermos, dañinos, asfixiantes y corrosivos. Yo soy una sobreviviente de toda esta basura escolar.
  • Mayefez uma citaçãohá 2 anos
    Mis roles eran otros. Yo estaba en casa sorteando otras batallas, ejerciendo otras funciones. Rezando, haciendo comida, limpiando la casa, viendo telenovelas, cumpliendo con las tareas escolares, pensando en ser monja al mismo tiempo que reina de belleza, pidiendo a Dios no morir de sida, imaginando que un príncipe azul vendría por mí y me llevaría en matrimonio. Mis papeles sociales era otros, más apegados a un ser niña o actuar como las mujeres, más allá de si había o no una apariencia o un nombre genérico. Nadie hablaba de las infancias, y menos aún de las infancias trans.
  • Mayefez uma citaçãohá 2 anos
    Yo a estas situaciones de declarar amor y no ser correspondida no les podría llamar hechos que te rompen el corazón, porque aunque fueron tristes o una desilusión, la
    verdad es que tantas cosas de espanto, discriminación, minimización y burlas había pasado a esa corta edad, que no recuerdo haberme encerrado en mi cuarto a llorar porque me humillaron en el salón o me dijeron que tenían novia. Lloraba por otras cosas. Las violencias de alguna forma tienen que agotarse y sacarse del cuerpo.
  • Mayefez uma citaçãohá 2 anos
    Pisar la calle… salir a la calle, segura, nunca pude hacerlo por entero. No solo no era atrevida, sino que las propias experiencias vividas pesaban tanto como agresiones que no deseaba repetir ni volver a experimentar, que prefería encerrarme. Y eso que tenía el cabello corto, no usaba aretes, portaba jeans masculinos, y mi lectura social, mientras no moviera las manos y no abriera la boca, era la de un chico. Aun así siempre padecí agresiones sexuales y constante violencia de género, como la misoginia por “parecer vieja”. Nunca pude sentirme dueña de la calle. No eran inventos, era mi realidad.
  • Mayefez uma citaçãohá 2 anos
    Pero también sucedió algo insólito: comenzó a vislumbrarse que yo no era la única rara, bisexual o lesbiana o gay en la colonia, pues muchas de las mujeres y hombres, cuando consiguieron alguna independencia económica de los padres, pudieron crearse cierta seguridad para tomar agencia sobre su sexualidad y en concreto sobre su orientación sexual (nadie sobre la expresión de género y la identidad de género). Fue entonces cuando además de la policía monitoreando cada día la colonia por asaltos, escondites de
    asaltantes o casas de venta de drogas, según sus palabras, se hicieron presentes también las policías de las alcobas, la policía de la moral y la sexualidad. Y qué jodida estaba mi existencia que a pesar de la persecución conservadora, al menos no me sentí ya sola. Había más personas “raras”. Y ahora, a cada uno le tocaría huir de la chota
fb2epub
Arraste e solte seus arquivos (não mais do que 5 por vez)