¿Cuándo podremos encontrarnos a solas en cualquier parte, amor mío? Siento la boca muy extraña, sabes, por no recibir besitos desde hace tanto tiempo… ¡Mi Bebé para sentar en el regazo! ¡Mi Bebé para darle mordiscos! Mi Bebé para… (y después mi bebé es malo y me pega…). Yo te llamé «cuerpito de tentación», y lo sigues siendo, pero lejos de mí.
Ven aquí, Bebé; ven a los brazos de tu Nininho; pon tu boquita contra la boca de tu Nininho… Ven… Estoy tan solo, tan sólo de besitos.…
Quien pudiera tener la seguridad de que sientes verdaderas saudades de mí. Por lo menos, eso sería un consuelo… Pero tú, si cabe, piensas menos en mí que en el muchacho del galanteo y en D.A.F. y en el contable de C.D.&C. ¡¡¡¡¡Mala, mala, mala, mala, mala…!!!!!
Azotes es lo que tú necesitas.
Adiós; voy a echarme dentro de un cubo cabeza abajo para que mi espíritu descanse. Así es como hacen todos los grandes hombres, al menos cuando tienen: 1.º espíritu; 2.º cabeza; 3.º cubo donde meter la cabeza.
Un solo beso que dure todo el tiempo que dure el mundo, de tu, siempre muy tuyo,
Fernando (Nininho)