Vi a varios en los sesenta ensañándose con el Martín Fierro por su inoperancia para hacer la revolución. Y los veo ahora muy orondos, sentados en los altos sillones del poder. Será que, deprimidos por la ineficacia militante del Martín Fierro, nunca llegaron a enterarse de que, si algo arde adentro tuyo, basta el Mamboretá de Carriego o un chico vendiendo estampitas para darte cuenta de qué lado de la realidad estás. Llamalo como se te cante. ¿Quién es el prójimo para vos? En la respuesta que te das está el verdadero color de tu ideología.