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Eva Manzano

  • Miri Picazofez uma citaçãohá 2 anos
    no quiero que se acuerde ahora de que yo alguna vez dejé de quererle
  • Miri Picazofez uma citaçãohá 2 anos
    Víctor había firmado el acuerdo de divorcio con la corbata roja que se ponía en los días alegres.
  • Marcia Ramosfez uma citaçãoanteontem
    respuesta:
    —A lo mejor ha hecho pis un gigante.
    —Tal vez sea un campo radiactivo. Lo vi en una película.
    —¿Quizás han bebido demasiada agua? ¡O han sufrido un ataque de gigantitis!
    Después, se se
  • Marcia Ramosfez uma citaçãoanteontem
    incapaces de poneros de acuerdo.
    —¡No nos rindamos! —animó Olivia—. ¡Podemos intentarlo una vez más! Venga, ¡todos juntos! ¡Pedid un deseo!
    ¡A la una,
    a las dos y
    a las tres!
  • Marcia Ramosfez uma citaçãoanteontem
    Aunque nadie sabe si volverán a ser gigantes.
    Tal vez lo hagan para que humanos y animales nos pongamos de nuevo de acuerdo.
    Hoy se siguen pidiendo deseos. Los niños soplan los di
  • Sandra Pérez Castrejónfez uma citaçãohá 2 anos
    LA NATURALEZA DEL AMOR
  • maría fernanda almadafez uma citaçãohá 4 meses
    Ese género literario que plasma como pocos la historia de la literatura y su cercanía a la población: el cuento oral, el cuento en las hogueras de la tribu, el cuento en las cocinas de las casas, el cuento en boca de mujeres, el cuento al aire libre o encerrado, el cuento a la hora de la siega, el cuento industrial y en las ciudades, las historias condensadas, perfectas, redondas, transmisoras de sabiduría, experiencia, costumbres y rebeliones.
  • Luz Adrianafez uma citaçãohá 2 anos
    la mujer empieza a calcular en qué año dejó comprar un ramo de rosas el día de San Valentín
  • Luz Adrianafez uma citaçãohá 2 anos
    Pasan meses y meses atrapados por la melancolía. Cuando se ponen de acuerdo, los dos se saben destinados a odiarse hasta la muerte, con la misma locura con que se juraron amor eterno.
  • Luz Adrianafez uma citaçãohá 2 anos
    Me miró con los ojos inyectados de sangre, sí, inyectados de sangre, estaban rojos, duros, ajenos, sin lágrimas ni súplicas, y no me dio tiempo a esquivar el marco de metacrilato que me clavó en la sien.
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