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Felisberto Hernández

  • Dianela Villicaña Denafez uma citaçãomês passado
    Entonces abrió el cajón y leyó: “Un instante antes de casarse con el hombre a quien no ama, ella se encierra, piensa que ese traje era para casarse con el hombre a quien amó, y que ya no existe, y se envenena. Muere con los ojos abiertos y todavía nadie ha entrado a cerrárselos”. Entonces el dueño de la casa negra pensó: “Realmente, era una novia divina”. Y a los pocos instantes sintió placer en darse cuenta de que él vivía y ella no. Después abrió una puerta de vidrio y entró a la escena para mirar los detalles
  • Dianela Villicaña Denafez uma citaçãomês passado
    Hoy, María (su mujer se llamaba María Hortensia; pero le gustaba que la llamaran María; entonces, cuando su marido mandó hacer esa muñeca parecida a ella, decidieron tomar el nombre de Hortensia – como se toma un objeto arrumbado– para la muñeca) estaba asomada a un balcón que da al jardín; yo quise sorprenderla y cubrirle los ojos con las manos; pero antes de llegar al balcón, vi que era Hortensia.
  • Dianela Villicaña Denafez uma citaçãomês passado
    —Escuche, Facundo, apúrese a traer a Hortensia porque si no Horacio se va a enfermar.
    —Le voy a decir una cosa, María; la puñalada ha interesado vías muy importantes de la circulación del agua; no se puede andar ligero; pero haré lo posible para llevársela cuanto antes
  • Dianela Villicaña Denafez uma citaçãomês passado
    Al fin se asustaba y salía a la calle. Al día siguiente recibió un cajón; se lo mandaba Facundo; lo hizo abrir y se encontró con que estaba lleno de brazos y piernas sueltas; entonces recordó que una mañana él le había pedido que le mandara los restos de muñecas que no necesitara. Tuvo miedo de encontrar alguna cabeza suelta –eso no le hubiera gustado. Después hizo llevar el cajón al lugar donde las muñecas esperaban el momento de ser utilizadas; habló por teléfono a los muchachos y les explicó la manera de hacer participar las piernas y los brazos en las escenas.
  • Dianela Villicaña Denafez uma citaçãomês passado
    Después de la aventura con la Hortensia ajena y mientras se dirigía a la casa negra, Horacio pensó en irse a otro país y no mirar nunca más a una muñeca. Al entrar a su casa fue hacia su dormitorio con la idea de sacar de allí a Eulalia; pero encontró a María tirada en la cama boca abajo llorando. Él se acercó a su mujer y le acarició el pelo; pero comprendió que estaban los tres en la misma cama y llamó a una de las mellizas ordenándole que sacara la muñeca de allí y llamara a Facundo para que viniera a buscarla.
  • Dianela Villicaña Denafez uma citaçãomês passado
    Una tarde, al oscurecer, él estaba sentado en la salita; tenía mucha angustia de pensar que por culpa de él no tenían a Hortensia y poco a poco se había sentido invadido por el remordimiento. Y de pronto se dio cuenta de que en la sala había un gato negro. Se puso de pie, irritado, y ya iba a preguntar a Alex cómo lo habían dejado entrar, cuando apareció María y le dijo que ella lo había traído. Estaba contenta y mientras abrazaba a su marido le contó cómo lo había conseguido. Él, al verla tan feliz, no la quiso contrariar
  • Milton Ortizfez uma citaçãohá 2 anos
    se paseaba por toda su pequeña casa, a grandes pasos y a profundos pensamientos;
  • Milton Ortizfez uma citaçãohá 2 anos
    se paseaba por toda su pequeña casa, a grandes pasos y a profundos pensamientos;
  • Milton Ortizfez uma citaçãohá 2 anos
    ya le pareció que hacía un cuento y que decía que ella había ido más lejos de lo que la imaginación de la gente suponía: había ido donde los literatos habían definido como lo infinito, lo desconocido, etc.
  • Milton Ortizfez uma citaçãohá 2 anos
    del otro lado del arroyo, y de la vida. Los compañeros le dijeron que, como el arroyo era angosto, de este l
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